lunes, 13 de mayo de 2013

Tengo un recuerdo...

...cuando era niña mis tías leían novelitas románticas rosas, aunque algunas eran un tanto coloradas con la descripción de lo que el siempre apasionado galán  era capaz de hacer para mantener a la pobre, inteligente, bella, curvilínea y muy sensual protagonista de la historia. Entre promesas de amor eterno y demasiada miel... curiosa ante las lecturas que despertaban mi imaginación desbordada, he ido buscando historias donde el amor, es un ingrediente, mas no la finalidad de la historia. 
Me gustan las protagonistas que son decididamente fuertes, que se enfrentan a las pruebas mas realistas para lograr su objetivo, existimos muchas mujeres que no creemos que el feminismo tenia que haber acabado con la feminidad, el romance y la galantería.
No siempre los Señores y Señoras escritoras retratan la realidad del mundo, se han enfrascado en un tipo de novela fantástica, donde muchos lectores ávidos y algo conocedores nos vamos sintiendo perdidos entre hombres lobos, vampiros, zombies y sadicos.
O en historias de amor tan irreales, claro sin perder la esencia de la pobre princesa en apuros, que debe ser rescatada por el príncipe; y los grandes amores de la historia, padecieron, sufrieron y se enfrentaron tal como hacemos nosotros en la actualidad.
En respuesta a esta pregunta, alguien me dijo que si ya la vivimos, lo menos que necesitamos es leerla, quien sabe, tal vez de ese modo nos atreveríamos a cambiarla, por nuestro bien y el de los otros.

La selección de esta semana de grandes historias de amor son:

La lista de los Nombres Olvidados de Kristin Harmel.

París, 1942. Rose Picard y Jacob Levy, dos jóvenes judíos, se enamoran apasionadamente en los días previos a la ocupación de la ciudad por los nazis.


Cape Cod. En la actualidad. La nieta de Rose, Hope, deberá encontrar a las personas que su abuela le ha escrito en una lista de nombres que desconoce. Tendrá que viajar a París para reconstruir el pasado de su abuela, una historia que cambiará su vida para siempre.


Nos cuenta la historia de Rose Picard a través de la voz de su nieta Hope, una mujer de treinta y seis años, la cual hace malabares con un divorcio, una hija adolescente en plena rebeldía y un negocio que naufraga, ademas de tener que sobrellevar la perdida de su abuela victima del alzheimer.

Primero da una idea poco clara de a donde la llevara el paso de los días  para desvelarnos el gran secreto de Rose, el cual no solo la llevara a un viaje de reencuentro a París, si no que al final le mostrara que nunca dejamos de creer en el amor, tan solo vamos cubriendo nuestro corazón y sentimientos bajo mantos para protegernos.

Es de esas novelas que se nos van volando, y no nos dejan con la falta de información de ninguno de los personajes, para al final mostrarnos que la vida es como una receta de cocina, la cual nunca sera como la han escrito, ya que cada uno de nosotros la vamos haciendo según nuestro gusto.