Al fondo se escucha la canción en voz
de un cantor que suavemente dice -en la vida hay amores que nunca pueden
olvidarse…
Mientras lo escucho, desde tu lejanía
puedo sentirte detrás de mí, observándome, analizando cada palabra silenciosa
de mi cuerpo, te acercas y tus manos grandes y fuertes se posan en mis hombros sugerentes,
siento correr la electricidad por mi columna, las mismas sensaciones que me
regalaste durante el tiempo que me dedicaste.
Una lágrima rueda por mi mejilla,
seguida por un descomunal llanto, lo notas, y me abrazas desde atrás, mudo ante
mi arrebato de nostalgia, han pasado tantos días desde que te fuiste, en una
dramática primavera que por primera vez no trajo esperanzas se fueron tras de
ti, devastada y obscura tuve que reconstruirme, y tu regreso en esta tarde me
significa abrir la herida.
Decido enfrentarte, y volteo a tus
ojos, tus hermosos ojos verdes, candorosos, risueños y joviales, son los
mismos, me emociono, me preguntas por que derramar lagrimas, has vuelto,
regresas para que juntos andemos hasta el umbral, y disfrutemos juntos del
camino, que siempre va a brindar mayores satisfacciones que la llegada a
destino. Sonrió ante la posibilidad de tomar tu mano y dejarme llevar por las
sensaciones que dejaste en cada milímetro de mi piel, el desborde de pasión que
me provoca con solo recordar esas tardes, cuando ocultándonos del sol,
engañando a la claridad nos inventábamos noches concupiscentes, entregados al afán
del placer, donde dejábamos de ser individuos para conformarnos en una sola
imagen.
Toda tu sabiduría entregada en un
momento que solo nos pertenecía a nosotros, donde dejabas de lado tu ser para
mostrarme la eternidad.
Soñé con el momento en que volvieras y
posaras tus manos en mis hombros indicándome tu deseo, en que con un simple
gesto para los demás, en ese lenguaje lateral y subversivo que entendíamos únicamente
nosotros, me dijeras cuanto me necesitabas justo a esa hora, nunca regresaste,
y hoy te trae a mi lado un bolero.
Me siento tentada por la fortuna, ya no
estas tan cerca sigues sentado a mi espalda mirándome, traspasándome con tus
hermosos ojos verdes, que ya no son alegres, están cubiertos con un manto de mi
melancolía, levanto la mirada y veo el cielo azul sin nubes, sigo hablándote del
dolor, de la terrible necesidad de dejarte ir, por que ya es tarde para ambos,
el umbral lo cruzamos y cada uno tomo un sendero distinto.
Sonríes y la sonrisa no te llega a los
ojos, tampoco a mí, te vas desvaneciendo, no te veo, solo te siento, sigo en el
afán de recrearte y me resulta cada vez mas difícil,
Ya no me queda ni el olor, ni el sabor
de cada beso, tu tacto ligero y reflexivo también me va abandonando, me va
dejando en libertad, me vas regresando las esperanzas de esa primavera.
Este drama de otoño con tu olor a puro
y tequila, va reconfortándose Ya jamás vendrá tu nombre a mis labios, llego el
adiós.
En la vida hay amores que nunca pueden
olvidarse, Imborrables momentos que siempre guarda
el corazón… canto bajito solo para mi.
Josefina Renoud.
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